El martes por la mañana llegó envuelto en el aroma a café recién hecho y madera cálida.
Tara revisaba inventarios detrás de la barra cuando Mateo cruzó el salón principal de The Oak Room, hablando por teléfono en italiano con una tranquilidad que hacía parecer sencillo cualquier negocio.
—No, así está bien… confío en ustedes —dijo antes de colgar.
Al verla, su expresión cambió inmediatamente.
Más suave.
—Buenos días, socia.
Tara sonrió apenas.
—Empiezas a decirlo con demasiada confianza.
—Porqu