Mateo fue el primero en despertarse. No porque hubiera dormido mal, sino porque había cosas que no se le acomodaban en el pecho desde la noche anterior. Se sentó en el borde de la cama del hotel, repasando imágenes como quien vuelve a ver una escena que no le pertenece… pero que igual lo alcanza.
Harvey cantando sin saber cómo pedir.
Mateo no estaba enojado.
Había cantado para ella, sí. Pero no había sido un reto, ese hombre no estaba compitiendo. Estaba perdiendo algo. Y aun así seguía ahí.