La noche había comenzado.
Las primeras mesas ya estaban ocupadas y el murmullo suave de conversaciones llenaba el salón. Las luces cálidas del lugar hacían que todo pareciera más tranquilo de lo que realmente era.
Lucía revisaba la lista de comandas cuando Tara se acercó.
—Lucía.
Ella levantó la vista.
—¿Sí?
Tara señaló la puerta de la cocina.
—A partir de hoy quiero que coordines directamente con Elías algunos ajustes del menú de esta semana.
Lucía frunció ligeramente el ceño.
—¿Con el chef?
—