**Punto de vista de Stefano**
¡Mierda!
Pateé una silla, la frustración se desbordó mientras caminaba frenéticamente por el suelo. Mis manos frotaron mi cara, mi piel ardía por la fricción. Me di la vuelta en un círculo cerrado, luego otro, con el corazón golpeando contra mis costillas. Pero no importa qué tan rápido me movía, no podía dejar atrás el desastre que acababa de causar.
"Te amo." Su voz seguía resonando en mi cabeza. Se sentía como si no hubiera planeado decirlo, como si se le