**Punto de vista de Elena**
El dedo de Lucía se cernía sobre la pequeña grabadora negra. Ella me miró con una sonrisa torcida y hambrienta, del tipo que usa un depredador antes de la muerte final.
Luego, presionó el botón.
Un suave silbido de estática llenó el aire, seguido de una voz que hizo que mi sangre se congelara. Era Stefano. Su voz era profunda, tranquila y terriblemente fría.
"Eso es exactamente lo que harás, hasta que termine con Armando", dijo Stefano en la grabación.
La habi