**Punto de vista de Elena**
Cuando salí del edificio, todo mi cuerpo se entumeció.
Mis pies tocaron la acera, pero no podía sentir el suelo. Era como si estuviera flotando en el aire. Todo se entumeció: mis manos, mi cara, mi corazón. Entonces la realidad me golpeó como un tren a alta velocidad, una ola de dolor brutal y vertiginosa que me robó el aire de los pulmones.
Tropecé hacia mi auto. Mi pecho latía con tanta fuerza que pensé que se me iban a romper las costillas. Sentí que estaba