**Punto de vista de Elena**
Stefano se giró y me vio allí, junto a las escaleras. Se me pasó por la cabeza dar media vuelta, pero mis pies se negaban a moverse.
Mierda. Claro, se conocían.
—Elena, ven aquí —me ordenó.
Me hizo otro gesto. —Quiero que te presente a alguien.
Obligué a mis piernas a moverse, dando un paso lento y torpe tras otro. Sentía todos los músculos de mi cuerpo tensos y mantuve la mirada fija en el suelo, limitándome a intentar respirar.
Dante estaba de pie junto a Stefano,