Punto de Vista de Marimar
Perdí a mi familia cuando tenía dieciocho años, hace ya siete. El dolor fue insoportable y todavía puedo ver las llamas furiosas bloqueando nuestra calle.
Aquella mañana, mamá me despertó a toda prisa porque llegaba tarde. Mi hermano Domi me molestaba durante el desayuno y nos reímos hasta que mamá le tiró de la oreja con cariño. Luego me recordó que me concentrara en los estudios: terminar la escuela me daría una vida estable. Le prometí que me graduaría.
De camino a