81.
AURORA
Los lobos a cargo del cuidado de la torre del alba están dispersos por el bosque, tratando de frenar a una bestia que no va a detenerse.
Cada aullido es silenciado abruptamente; cada uno suena cada vez más cerca, y nosotros solo estamos como estatuas, sin saber qué hacer.
—Ustedes deciden qué hacer ahora —habla el entrenador con su típico porte serio, brazos cruzados atrás de la espalda y una mirada helada—. Huir y morir en el bosque o enfrentarlo y morir como Alfas que pronto serán.