25.
KAYNE
Ellos miraban todo en completo silencio, el fuego extenderse, la manada llorando, un ex beta apenas con vida sobre el suelo y a su lado, una compañera perdida entre el dolor y el arrepentimiento.
Todo iba a quedar en cenizas, así como posiblemente esta manada; eso depende de lo que vea, de lo que escuche, de cuánto ellos supliquen.
Entré a la casa de la manada sin decir una palabra, como si fuera el maldito dueño del lugar, y ya que soy el Rey, podría decirse que incluso la tierra qu