—O he llegado en el momento perfecto —continúa, con su mirada penetrante fija en el drama que se desarrolla y una sonrisa tirando de la comisura de sus labios.
Cole se da la vuelta, con el rostro contorsionado de rabia al ver al Alfa Nash. Su postura es relajada pero irradia poder. —No es asunto tuyo —gruñe Cole, con la voz cargada de veneno y los puños apretados—. ¡Lárgate!
La risa de Mila resuena en mi mente, un sonido de regocijo que me pone los pelos de punta. «Oh, esto va a estar bueno», r