Me levanto con prisa, y cruzando mis brazos observo con detenimiento al chico de aspecto rudo que me escanea sin disimulo. Su tez clara realza el color negro de su cabello rapado y la inmensa gama de tatuajes, que sigue un camino desde sus manos hasta su cuello. Todo en él, grita peligro y los aretes en sus orejas solo confirmaban mi intuición. Enarco mi ceja y respiro recordando la cantidad de inútiles y vagos de mi antiguo instituto de los cuales tuve que defenderme.
―No era mi intensión asus