Ante eso, todos los presentes en la sala se volvieron hacia la puerta y se encontraron con Leonardo, que tenía la mirada gélida clavada en Natalie y su atractivo rostro se llenaba de rabia.
Natalie estaba un poco sorprendida, ya que no esperaba toparse con él aquí.
Pero poco después, retiró la mirada con calma y tomó un sorbo de su vino como si nada hubiera pasado.
Como ella lo ignoraba, Leonardo se enfureció tanto que su cara se tornó lívida. Se acercó y la agarró del brazo, tratando de sacarl