La cara de Tadeo se puso blanca y dijo: —Hoy he salido un poco tarde, luego vendré más temprano.
—Bien, ¿dónde está mi oficina?
—Yo te llevo.
Tras acompañar a Guido a su despacho, Tadeo se sintió por fin aliviado.
Delante de Guido, siempre se sentía presionado por él, su sensación de opresión era tan fuerte que tenía que mantener un perfil más bajo.
Pronto, Guido le llamó y le pidió que convocara una reunión de accionistas.
Tadeo frunció el ceño, dijo con voz ronca: —Esos accionistas no me hacen