Los accionistas que antes se mostraban arrogantes ante Tadeo, ahora estaban todos como codornices, agachando la cabeza y sin atreverse a contestar.
Guido rio fríamente, —¿Creen que todo pasará si no dicen nada? Tengo todos los contratos cancelados, ustedes llévenlos a sus clientes para negociar. Si no vuelven a contratar con ellos, ¡no vengan a la empresa!
Arrojó los documentos delante de ellos y se levantó para marcharse.
Hasta que salió por la puerta de la sala, la sensación opresiva en el air