Se acercó lentamente hacia ella, la sonrisa se profundizó al ver su expresión desesperada.
—Matilda, estás muy atrevida, cómo te atreves a drogar a Leonardo y a mentirme. No puedo satisfacerte, ¿así que quieres a otro hombre?
Su voz fría y aterradora sonó sobre su cabeza y Matilda sintió miedo.
De pronto, abrazó la pierna de Tadeo y se arrodilló frente a él pidiéndole perdón.
—Tadeo… Sé que hice mal, perdóname... Te prometo que me alejaré de ti y no volveré a ver a Blanca, tú... ¡Ah!
Antes de qu