—¿Escorpión?
Leonardo frunció el ceño.
—Lo sé, pediré que alguien investigue quién es esa persona, tú descansa bien, no te preocupes por nada más, hablaremos de eso después de que te cures.
Leonardo iba a colgar el teléfono y Carlos continuó: —señor Ramos, una cosa más...
—¿Qué cosa?
—Se trata de la señorita Silva...
Al oír la vacilación de Carlos, Leonardo dijo con voz ronca: —Puedes decirlo, no te preocupes.
—Ayer oí el timbre del móvil del hombre de Tadeo, fue el mismo timbre que había oído c