—¡Bien!
Blanca tenía muchas ganas y comió mucho más rápido. Matilda empaquetó el postre y vio que lo había terminado.
—Mamá, vámonos, ya he terminado de comer.
Matilda le acarició la cabeza y sonrió, —Vámonos.
De camino a llevar a Blanca al Grupo Ramos, Matilda la apremió: —Blanca, no le digas a tu tío que he hecho este postre, o no lo comerá, ¿sabes?
Blanca miró a Matilda, con sus grandes ojos sin impurezas.
—¿Por qué? Tío estuvo antes contigo, ¿no? ¿Por qué no come lo que haces?
—Las cosas son