—Bueno, ya lo sé.
Consoló a Beata un rato, Matilda se levantó y se marchó.
En el camino de vuelta, pensó mucho tiempo y finalmente se le ocurrió un plan.
A la mañana siguiente, cuando la bolsa acababa de abrir, la cotización del Grupo López bajaba como la espuma.
Los accionistas estaban horrorizados y pidieron a Ricardo que solucionara pronto el problema.
Ricardo estaba tan ocupado y ansioso, después de todo un día de aclararlo, no pudo reprimir las tendencias y lo dejó en paz.
—Ya, dejen lo de