Tras decir eso, Leonardo colgó directamente la llamada.
Natalie soltó el celular, irritada, pero al pensar en que fue por su culpa que él había sufrido el accidente automovilístico, tomó un aliento profundo y entró en la sala de reuniones.
—Eso es todo por la reunión de hoy. Continuaremos mañana.
Mientras terminaba y se preparaba para salir, Bruno, de la nada, comentó en tono sarcástico: —Es verdad que ser el jefe es lo más feliz, puede comenzar o detener la reunión cuando quiera. Mientras que n