Matilda se estremeció bruscamente, aguantaba el dolor y se levantó, subió cojeando las escaleras.
Vio la pequeña figura de pie en la esquina.
—Blanca, ¿qué haces aquí?
Matilda se puso seria al pensar que ella había visto cómo Tadeo la había golpeado.
—Blanca, tú no has visto nada, ¿verdad?
Blanca tenía una muñeca en su brazo y la miraba con expresión inmutable.
—¡Mamá, no me gusta este papá, quiero que mi tío sea mi papá!
Aunque Tadeo era amable con ella, se asustó cuando vio que Tadeo pegaba a