— ¡Tú!
Matilda estaba furiosa, —Señor Ramos, no puedes defender tanto a la señorita Silva sólo porque es tu novia.
Leonardo la miró con expresión gélida, —Yo no defiendo a mi novia, ¿te defiendo a ti?
La cara de Matilda se puso verde, —Señor Ramos, no cambia de tema. ¡Estamos hablando del collar de la señorita Serrano!
—También he dicho que si ustedes quieren revisar su bolso, muéstrenme la prueba.
Matilda frunció los labios y miró a Leonardo con indiferencia, —Señor Ramos, si no quieres colabor