Se obligó a no pensar en esto, pero en este momento sentía como si le pellizcaran el corazón y lo inundaran de dolor.
Desvió la mirada hacia la ventana, obligándose a no darle importancia.
No importaba cómo era antes, ya se pasó mucho tiempo, y puesto que había decidido cortar con el pasado, nunca podría arrepentirse.
Al ver que Natalie no decía nada más, Carlos suspiró y tampoco dijo nada más.
Llegaron callados a la puerta del chalet de Bahía de Oro, y cuando Natalie empujó la puerta del coche