Apartó la mirada un momento y de repente se echó a reír.
Reía en silencio, pero la risa fue creciendo hasta convertirse en una carcajada.
Antes le dolía el corazón al ver sufrir un poco a Bertín, pero ahora se sentía tranquila.
Ya que no quería amarla, dejaría que la odiara, y eso le parecía bien.
Por lo menos, nunca la olvidaría en su vida.
Pensando en esto, Jade sonrió felizmente.
A la mañana siguiente, Jade se lavó y se cambió de ropa para ir a trabajar.
Cuando bajó las escaleras, vio a Crist