Josefina no sabía cuánto Natalie había escuchado de las palabras que acababan de decir. Si escuchar a Leonardo defendiendo a Matilde, definitivamente estaría muy triste.
—Cariño, ¿por qué estás aquí? —preguntó Josefina.
Natalie volvió en sí y esbozó una sonrisa. Se agachó, recogió el teléfono del suelo y se lo entregó a la abuela. Dijo:
—Abuela, olvidaste tu teléfono en mi habitación. Vine a devolvértelo.
Josefina tomó el teléfono con cuidado y preguntó: —¿Cuánto tiempo llevas aquí?
—Acabo de ll