Natalie giró la cabeza para mirarle y no dijo nada, siguiéndole en silencio.
Era alto. La altura de Natalie ya rozaba el metro setenta, pero la parte superior de su cabeza sólo les llegaba a los hombros. Debería medir más de uno ochenta y cinco.
También sus hombros eran anchos. Parecía el tipo de hombre que podría dar a una mujer una sensación de seguridad.
Se dio cuenta de lo que estaba pensando. Natalie se serenó al instante y su rostro se volvió serio.
Hace demasiado tiempo que no tengo una r