—Señor Ramos, ¿estás jugando conmigo?
Ángel sabía las cosas que su hija había encontrado en Monteflor y sobre la relación de Natalie con Leonardo. Él había logrado que ella olvidara su pasado, de ninguna manera dejaría que siguieran juntos.
Leonardo dijo en tono serio: —Señor Silva, no estoy jugando.
Ángel dejó su taza de té y su expresión se tornó seria.
—Mi hija es arrogante, no te conviene.
Los ojos de Leonardo se enfriaron, ¿Ángel quería rechazarme?
—Señor Silva, aún no nos vemos, ¿cómo sabe