Leonardo se sentó en la silla frente a él, y Carlos sacó inmediatamente la información que había encontrado y se la entregó.
Después de leer, Leonardo dijo con indiferencia: —Tiene una hermana, ¿no? Tráela.
La expresión del hombre por fin cambió por una fracción de segundo, y aunque sólo fuera un instante, Leonardo lo captó.
Carlos asintió, —¡Sí!
Pronto trajeron a Karol.
Leonardo la miró fríamente, le resultaba un poco conocida, pero no recordaba dónde la había visto antes.
Karol tembló al ver l