Natalie se puso gélida, -Hemos roto, y el hecho de que estés delante de mi chalet cada noche me hace sentir incómoda.
Leonardo se quedó helado, -¿Cómo lo sabías?
-El guardia de seguridad me dijo. ¿Puedes irte ya?
Leonardo la miró fijamente a los ojos y le dijo: -¿De verdad te gusta Fausto?
-¿Qué tiene que ver contigo? -Natalie le miró con frialdad e impaciencia.
-Estoy con otra mujer en público a propósito, porque quiero llamar tu atención, pero a ti no te importa. ¡Natalie, puedes odiarme, pero