Ese día, Leonardo vestía un conjunto casual, una imagen muy diferente a su habitual atuendo formal de traje y corbata, pero aún así, su presencia emanaba una indiferencia distante y fría que disuadía a los extraños.
Natalie y él intercambiaron una mirada, tras lo cual ella, manteniendo una expresión serena, desvió la vista.
La ama de llaves de la Mansión de Armonía, la abuela Lucía, al ver a Natalie López, sonrió con una expresión llena de cariño, —Por fin usted ha venido. Señora Josefina ha est