Natalie se quedó helada e intentó escapar de su abrazo pero no lo consiguió.
—Leonardo, ¿qué estás haciendo? ¡Suéltame!
—¡Ruyman está mirando en la puerta!
Pero Leonardo no sólo no la soltó, sino que la agarró con más fuerza, como si temiera que ella desapareciera.
Al notar que estaba raro, Natalie frunció el ceño: —Leonardo, ¿qué te ha pasado?
En la farmacia de Fermín, él estaba enfadado, ahora por qué cambió de actitud.
Después de un rato, Leonardo la soltó, la miró y le dijo palabra por palab