— ¡Toc toc toc!
Llamaron a la puerta y la criada dijo.
—Señorita, el señor Tadeo está aquí.
Al oír eso, los dos que discutían por fin se calmaron, Ricardo miró a Matilde y esbozó una sonrisa.
—Mati, ve a por Tadeo, yo enseguida salgo.
Matilda asintió, se dio la vuelta y salió del estudio.
Ricardo respiró hondo y miró enfadado a Beata, —¡Tú te arreglas y sal, no vuelvas a hacer el ridículo!
Después de que Ricardo se fue, Beata lloró y odió aún más a Natalie, ¡decidió dejar esta hija!
En el salón,