Varias personas que se encontraban en el dormitorio giraron la cabeza al mismo tiempo para mirar, y se quedaron heladas por un instante al ver a Leonardo de pie, completamente vestido, en el umbral de la puerta.
El rostro de Matilda palideció al instante mientras todo su cuerpo comenzaba a temblar.
—Leo...Leo, ¿no estás en el baño?
Preguntó Leonardo con frialdad.
—¿Por qué estoy en el baño?
Justo en ese momento, la puerta del baño se abrió de un empujón y un hombre en toalla salió de dentro.
Est