La cara de Karla palideció cuando oyó llamar a la policía.
—¡No! ¡No llames a la policía!
Si estaba detenida por la policía, ¡se arruinaría toda su vida!
Natalie se mofó, —Deberías haber pensado en esta consecuencia cuando intentaste herirme con el puñal.
Karla sacudió la cabeza apresuradamente, —No, por favor, perdóname, estaba impulsada, y no te hice daño, ¿verdad?
—¿Tengo que darte las gracias porque no me hiciste daño?
—Te juro que no lo haré... Pero se aprovecharon de mí, acababa de bajar d