Neptuno no pudo contenerse: — No es que no hicieras bien, es que no lo hiciste. Como no cooperaste, no solo no conseguimos puntos, sino que consumimos los puntos que teníamos, lo que repercutió mucho en nuestro grupo.
—¿Y qué si no los conseguimos? En cualquier caso, no voy a hacer arado mañana. ¡Me da igual quien lo haga!
Los ojos de Neptuno se abrieron de par en par y su voz se alzó un poco: —¿Cómo puedes decir eso? Es una misión del grupo, no es algo a lo que se pueda renunciar así como así.