Los labios de Genimo temblaban mientras intentaba mantener la calma.
Después de pensar un rato, dijo: —Señor Moreno, sé que probablemente no creerás nada de lo que diga, pero por favor, dame una oportunidad de probarme en los hechos.
—Puedo firmar un compromiso de que no volveré a acercarme a la señorita Lucía.
Emiliano entrecerró los ojos y examinó a Genimo, como si sopesara la credibilidad de sus palabras.
Dijo despacio: —¿Crees que un papel me tranquilizará? Es mucho más conveniente bloqueart