Lucía dudó al ver a Genimo tan ansioso y humilde.
No era blanda de corazón, pero no quería arruinar la carrera de un hombre por su culpa.
Pero Genimo se lo había buscado, y si ella no le daba una lección, podría utilizar el mismo método para acosar a otra actriz en el futuro.
Lucía miró a Genimo y le dijo con indiferencia: —Genimo, no me molestes más, no intentes suplicar al señor Moreno, has destruido tu carrera y debes ser responsable de tu comportamiento.
Genimo dijo con culpabilidad: —Lucía,