Leonardo volvió a casa con mucha rabia, la luz de la casa era suave pero no disipó la bruma de su cabeza.
Cuando acababa de entrar en casa, Natalie se acercó y le preguntó.
—Leo, has vuelto. —Natalie dijo en voz baja: —Nora... ¿De verdad no está muerta?
Leonardo se quedó helado y la miró: —¿Cómo lo sabes?
—La gente de la familia Moreno vinieron hace un rato. —Explicó Natalie: —Parece que recibieron noticia y vinieron a buscarte. Supongo que puede tener algo que ver con Nora.
Leonardo asintió, di