El beso fue suave, como una brisa primaveral en una rama, y el cuerpo de Natalie se estremeció ligeramente.
Leonardo la rodeó con sus brazos, como si intentara incorporarla a su cuerpo.
Natalie respondió a su beso, la punta de su lengua se introdujo suavemente en su boca y se entrelazó con él.
En este momento, como si el tiempo no pasara, los únicos sonidos que quedaban en el dormitorio eran sus respiraciones y los latidos de sus corazones.
El beso duró mucho tiempo hasta que ambos se sintieron