En el momento en que cruzaron sus miradas, el corazón de Natalie se hundió.
Porque Leonardo la miraba sin el amor como antes, solo había extrañeza e indiferencia.
—Leo...
—¿Quién eres?
Leonardo la miró con el ceño fruncido, no sabía por qué, en el momento en que vio a esta mujer, hubo una sensación incómoda indescriptible en su corazón.
No le gustaba esa sensación e incluso detestaba a la mujer que tenía delante.
Natalie notó el cambio en sus ojos, y aunque creía que Leonardo estaba haciendo est