Sintiendo la mirada de Leonardo caer sobre Natalie, Jana parpadeó con decepción.
Parecía que a Leonardo aún le gustaba Natalie...
Forzando la decepción, Jana sonrió, —Señor Ramos, en realidad voy a montar a caballo este sábado, ¿Te gustaría ir?
Leonardo frunció el ceño, y antes de que pudiera decir nada, notó que los pasos de Natalie se detenían mientras ella lo miraba como si sintiera curiosidad por saber qué iba a responder.
Leonardo bajó los ojos y sonrió de repente.
—Bien.
Natalie, que subía