Bajando la ventanilla del coche, a través de la ventana del salón pudo ver claramente que Omar y Fausto estaban sentados en el sofá riendo y charlando.
Emiliano se acordó de cómo Omar había dicho en el grupo que estaba ocupado tomando un vuelo y de que no sólo le había creído, sino que además se había peleado con Leonardo por ello, y se sintió ridículo.
Empujó la puerta y salió del coche, sopló un viento frío que le hizo estremecerse, sin embargo no era tan frío como su corazón.
Caminó rápidamen