Después de unos segundos de silencio, Natalie habló lentamente: —Vamos a llamar a la policía directamente.
—Está bien, me encargaré ahora mismo.
Colgando el teléfono, Natalie notó que Leonardo la miraba con una expresión extraña. Girándose hacia él, preguntó: —Señor Ramos, ¿qué sucede?
Leonardo, con una sonrisa leve en los labios, giró la pantalla de su móvil hacia ella y dijo: —Nunca imaginé que me quisieras tanto antes, ¿siempre me espiabas a escondidas?
En la pantalla del móvil se veía una fo