"—Natalie, ¡eres simplemente una desgracia! Debería haberte tenido desde principio...
Natalie colgó el teléfono de inmediato, y sus manos que sostenían el teléfono temblaban ligeramente.
A pesar de que todavía era verano, ella ya sentía frío.
—¿Tus padres te tratan así todo el tiempo?— Leonardo estaba sentado en su silla de ruedas y parecía haber estado escuchando por un tiempo.
Natalie guardó su teléfono con calma, sin responder a la pregunta de Leonardo.
—Señor Ramos, me voy a arreglar, luego