Viendo su ansiedad, Paz asintió y dijo: —Vale, el trabajo es más importante, vete.
—Bien, siento mucho lo de hoy, la próxima vez te invito yo, tú eliges el sitio.
—Bien.
Una hora después, Natalie y el señor Canel habían acordado colaborar y salieron juntos del cuarto privado.
Después de acompañar al señor Canel al coche y que se había ido, Natalie dio la vuelta para volver a la empresa.
Justo cuando llegó al coche, una gélida voz femenina sonó detrás de ella.
—Natalie, realmente te subestimé, no