No creía que Leonardo no se rindiera si le amenazaba con sus padres adoptivos.
Estaba reflexionando sobre cuándo amenazar a Leonardo con Ramón y Antonia, y de repente sonó el móvil en el bolsillo.
Al ver que era su padre, Guido se apresuró a contestar.
—Papá, ¿por qué me llamas de repente?
Dijo con voz gélida, —¡Inútil! Llevas tanto tiempo en Imperialia, pero no has conseguido una nueva pieza de clave secreta, e incluso has llevado al Gran Félix a la bancarrota, ¡qué capacidad tienes!
Guido se a