Natalie giró la cabeza y vio al culpable que la había cansado tanto inclinado sobre ella y mirándola con una sonrisa.
Ella giró la cabeza sin querer hacerle caso.
Anoche, en el baño, le dijo que no estaba agotada y él siguió sin dejarla en paz.
Al final él se dio por satisfecho y ella estaba demasiado cansada que no podía abrir los ojos.
Leonardo rio, —Natalie, parece que tienes que hacer ejercicio.
Si no, ella estaría demasiado cansada para moverse antes de que él estuviera satisfecho y, a larg