Los días siguientes fueron una especie de batalla campal. Cada vez que Erika tenía la oportunidad, buscaba la manera de provocar la inseguridad en la pelicastaña. Erika no sólo era una mujer hermosa, elegante, sino que su manera de vestir era impecable y seductora; eso sin mencionar la forma como se expresaba. Su buen gusto y sofisticación, era algo que hacía sentir a Sara minimizada ante su glamour.
Ben podía en cualquier momento establecer comparaciones y de seguro, ella no saldría tan bien