La pelicastaña salió de la sala de reuniones y Ben detrás de ella. Cuando entró a su oficina el CEO no imaginó que Erika se había instalado en la oficina que ocupaba Sara.
—¿Qué haces aquí, Erika? —le preguntó con hostilidad.
—Es mi nueva oficina Ben. Es lo lógico que tú y yo trabajemos juntos. —respondió sonriente.
Ben no quería seguir discutiendo con Erika; la verdad se estaba sintiendo un poco mal, sentía una fuerte opresión en el pecho y una sensación de hormigueo en las manos. Preririó