Ben logró ver a Amelia, no pudo dejar de sentirse devastado. Su ex suegra siempre fue amable, respetuosa y afectuosa con él y con sus hijos.
—No puedo creer que Amelia esté... —hace una pausa.
—Calla, Ben. No lo menciones. No sé qué voy a hacer si mi madre muere. —Erika se rompe en llanto.
—Tienes que tranquilizarte —El pelirrubio la cubre con sus brazos y trata de consolarla.
—¿Cómo se lo diré a mis hijos?
—Erika, no pienses en eso ahora, sólo ve a verla. Le hará bien saber que estás